Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano. —1 Corintios 15:58 Para ver el cambio permanente, debes tener un permanente cambio de paradigma. No abres una senda a través de un bosque tomando un camino nuevo cada vez que lo cruzas. Tienes que ser coherente en tus palabras, oraciones y acciones. Cuando estamos concentrados y tenemos una meta en el pensamiento y el habla, cambiamos permanentemente nuestras percepciones y nuestros hábitos, y así alineamos nuestras acciones con lo que estamos creyendo en oración, creando un estilo de vida de piedad y poder.

DILE: Padre, voy a permanecer firme e inamovible en ti, aferrándome a tus promesas y confiando siempre en tu Palabra. Sé que mis esfuerzos no son en vano. Yo permanezco en tu Palabra, y tu verdad me hace libre. Decreto y declaro que mis palabras están llenas de rectitud; no hay nada torcido ni perverso en ellas. Tú me despiertas cada mañana y abres mis oídos para recibir tus instrucciones. Aprendo de ti y no me rebelo. Me das un corazón sabio y entendido, y yo actuaré conforme a tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén.