Dele?itate en el Sen?or, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. —Salmos 37:4-5

Deleitarse en el Señor es el camino correcto no solo para obtener los deseos de nuestro corazón, sino también para santificar esos mismos deseos. Dios no solo nos dará lo que deseamos; hará que deseemos lo que Él quiere—nos dará sus deseos—de modo que seguirlo a Él sea mucho más gozoso y satisfactorio. Algunas cosas desaparecen a medida que oramos por ellas porque nos damos cuenta de que no eran lo correcto para nosotros. En pocas palabras, cuanto más andes con Dios, más te influenciará; y más influenciará la manera en que obras, cómo te relacionas con tu familia y tus amigos, y cómo tomas decisiones. Pasa suficiente tiempo con Él, y de pronto tus deseos empezarán a parecerse mucho a los suyos.

DILE: Padre, me deleito en ti. Hazme desear lo que quieres para mí. Pon en alineación divina todo lo que no esté bien alineado. Superpón tu voluntad a mis planes y mis preferencias. Te permito podarme para que yo pueda ser más fructífero para tu Reino. Debo menguar; tú debes crecer. En el nombre de Jesús, amén.