Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige. —Hebreos 12:5

El principio de la confianza en la oración es darse cuenta de que en el otro extremo hay Alguien que no solo quiere lo mejor para ti, sino que además quiere tener contigo la misma relación que un padre con un hijo. Quiere verte nacer sano, admirar cada dedito de tus manos y tus pies; quiere verte crecer; quiere verte aprender a caminar; quiere verte aprender a valerte por ti mismo; y que nunca estés más lejos que una llamada telefónica o un mensaje de texto cuando madures y salgas a cumplir tu propósito en el “negocio familiar”. Quiere oír lo que tienes que decir. Quiere ver satisfechas tus necesidades. Quiere darte entendimiento, sabiduría y revelación, y encontrarse con tus amigos. Él siempre cuida tus espaldas. Siempre tiene un consejo sabio para ti, palabras de aliento y edificación, y tiene el poder del universo para usarlo a tu favor cuando ve que es necesario. Todo lo que tienes que hacer es conectarte con Él.

ORACIÓN: Este es el amor: no que yo te ame, sino que tú me amaste tanto que enviaste a Jesús a morir por mí. Padre, yo recibo tu amor por mí. Profundiza mi relación contigo y acércame a tu corazón. En el nombre de Jesús, amén.