Al ser constante en mi oración, a solas en mi habitación, el Señor me inquietó a interceder por las personas que amo. Quería verlas triunfar y comencé a ver los milagros en ellos antes de lo que imaginé.  Al leer Mateo 6:5-6 comprendí que es posible convertirnos de una persona que ora a una que intercede.  Ambas formas de comunicación con nuestro Padre son necesarias y poderosas.  Cuando se tiene la constancia en el tiempo a solas con Dios, lo conoces más, descubres Su corazón y tienes la oportunidad de interceder con amor por los demás.

Después de varios años de ministerio como pastora, el Señor me permitió iniciar el grupo de intercesores de Casa de Dios.

Jesús inspiró a mi esposo, el Pastor José de los Santos para implementar el Modelo de Jesús, lo que ha traído multiplicación y unción a nuestra iglesia.  Detrás de este gran Modelo de discipulado que mueve a nuestra congregación y a muchas otras alrededor del mundo, existe un grupo de personas dispuesto a doblar rodillas y a ponerme en la brecha para lograr lo inimaginable.

¡El Señor ha hecho milagros, maravillas y prodigios a través de la intercesión! El anhelo de mi corazón es que en tu congregación también disfrutes de las gratificantes experiencias que estamos viviendo con el grupo de intercesión de Centro Amistad.

Las ideas y los principios que te comparto en este programa pueden ayudarte a estrechar tu relación con Dios, para que con libertad y gozo, recibas las promesas que Él tiene para ti y sobre todo, obtengas la victoria en tus batallas al confiar en que tu Señor y Salvador anhela bendecir tu vida y tu nación

Pastora Irene Pérez