Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.” —Lucas 11:1

Todo esto comienza contigo, en tu cuarto de oración, poniendo tu corazón y tus peticiones ante el trono de los cielos todos los días. Si no puedes conseguir una palabra del cielo para hoy, ¿cómo esperas obtener el plan del cielo para este año? ¿Para toda tu vida? ¿Para tu ciudad, tu nación, o tu mundo? ¿Cómo vas a aprender las cosas que Dios quiere que sepas acerca de quién eres en su Reino y lo que tiene para que tú hagas en él?

ORACIÓN:
El velo se rasgó, y ahora tengo acceso directo a ti, Señor. Dame tu sabiduría. Revélame tu Palabra y descarga comprensión profética de modo que sepa cómo debo orar. Traigo todas mis necesidades ante ti. Echo mi ansiedad sobre ti, y sé que tú me sustentarás. Tú no desampararás al justo. Soy justo, y no voy a ser desamparado. Tú eres mi refugio y mi fortaleza, y mi pronta ayuda en momentos de angustia. No temeré el futuro, porque en ti confío. En el nombre de Jesús, amén.