Y cuando piden, y no reciben es porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. —Santiago 4:3

Esto no es una especie de pensamiento mágico. Declarar versículos sobre nuestras situaciones no es algo como salido de la serie de Harry Potter. No estamos manipulando personas, ambientes o sucesos para conseguir lo que queremos; estamos declarando la voluntad de Dios sobre ellos, las leyes y las promesas de Dios para cumplir su voluntad. Una vez más, la intercesión no es manipulación; es encender la luz, para que los que tropiezan en la oscuridad puedan finalmente encontrar por sí mismos el camino hacia la puerta. Recuerda, Ester no solo pidió que los judíos se salvaran; pidió que se armaran y se equiparan para defenderse por sí mismos.

DILE:
Padre, guíame con tu Palabra al orar. No dejes que hable por mí mismo. Es tu Palabra la que cambiará las mentes y los corazones, por lo que me comprometo a declarar tu Palabra sobre mi vida y sobre las vidas de otros. Tú anhelas que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Que se haga tu voluntad. Padre, que tu luz brille a través de mí para que otros puedan encontrar su camino. En el nombre de Jesús, amén.