Cada momento que pasa es un preciado instante de tu vida, el tiempo es el regalo que se nos da a todos de igual manera y nuestra forma de invertirlo es lo que hará la diferencia. Hoy el Señor te abrirá lo ojos para que puedas utilizar tu tiempo de forma sabia. El apóstol Pablo dejó este consejo en libro de Efesios 5:16: “Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos”. Cuando comprendemos del valor tan trascendente que tiene lo que hacemos con nuestro tiempo, tenemos un gran cambio, un despertar. Cada día, hora y segundo, es una porción de nuestra vida que no se volverá a repetir jamás, el tiempo en este mundo, es en sí, nuestra vida misma, porque todo se trata de momentos vividos, de etapas especial y de tiempo invertido. Utilizar con sabiduría el tiempo para realizar algunas cosas, y dejar de usarlo para otras, es una de las decisiones más grandes si queremos resultados satisfactorios.

Cultivar nuestra vida espiritual orando y estudiando la Biblia; capacitarnos para mejorar nuestro trabajo; actualizarnos y renovarnos en nuestra vocación, invertir en nuestro cuidado personal para mantener una buena salud a lo largo de los años, o lograr buenos momentos con nuestros hijos y familia; son cosas que debemos priorizar siempre. Todo tiempo perdido, es en verdad tiempo mal invertido del que no podremos evitar sus frutos indeseados. Enriquecer todas las áreas de nuestra vida y alejarnos de aquello que no nos conviene, es la mejor inversión.

DILE: “Señor, te entrego ahora cada día, hora y minuto de mi tiempo, no permitas que malgaste mi vida en cosas que no me servirán, dame tu sabiduría para administrar el tiempo correctamente. Declaro que sembraré cosas buenas en cada segundo y cosecharé grandes bendiciones, en el nombre de Jesús. Amén”