Yo proclamaré el decreto del Señor: “Tú eres mi hijo”, me ha dicho; “hoy mismo te he engendrado. Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”. — Salmos 2:7–8

Cada uno de tus decretos está cargado con el poder y el potencial para revolucionar tu vida. David usó su derecho a decretar y declarar para cambiar el rumbo de la desfavorable suerte de Israel y para derrotar a su enemigo, Goliat. Como el mundo espiritual es un mundo causal, Goliat ya estaba muerto mucho antes de que la piedra lo golpeara y fuera decapitado por la espada.

ORACIÓN: Me doy cuenta de que es en el mundo sobrenatural donde se obtienen las victorias. Asi? que declaro la victoria en el nombre de Jesús. Declaro la victoria sobre cada Goliat de mi vida; de mi familia, mis finanzas, mi lugar de trabajo, mi iglesia/ministerio y mi cuerpo. Decreto y declaro que hoy es el amanecer de una nueva estación de éxito y fecundidad. Las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. En el nombre de Jesús, amén.