Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. —Juan 15:7-8

Dios no promueve a los soldados rasos a generales de un día para otro porque conoce los riesgos. La autoridad sin disciplina es perjudicial tanto para los líderes como para los seguidores. ¿Con cuánta frecuencia hemos visto hombres y mujeres levantados demasiado rápido en el Cuerpo de Cristo solo para estrellarse y quemarse porque se manejaron las cosas a la manera del mundo en vez de hacerlo como les fue enseñado desde el cielo? Todos somos llamados al ministerio, ya sea como gente de negocios, maestros, médicos, abogados, conserjes, artistas, legisladores, o cualquier otra cosa que Dios haya puesto en nuestros corazones. Aunque cada llamado se refiere a una pericia específica y requiere talentos y dones singulares, todos tienen una cosa en común: el éxito está determinado por la habilidad de uno para saber cómo orar y obtener dirección del cielo.

DILE:
Padre, me diste los dones y habilidades que tengo, pero tú sabes mejor cómo debo usarlos. Tú eres el alfarero; yo el barro. Entrena mi oído para oír tu voz. Acepto las instrucciones de tu boca, y guardo tus palabras en mi corazón. Padre, guíame en la senda por la que debo ir y haz próspero mi camino. En el nombre de Jesús, amén.

DIA 31 de AYUNO Y ORACIÓN.

DIOS ESTA LLAMANDO A HUMILLAR NUESTRO CORAZÓN Y DECIDIR CREERLE Y OBEDECERLE, POR QUE ES SEÑOR FIEL Y LO CUMPLIRÁ. SE FIEL NO TE DESVÍES POR QUE ESTA A PUNTO DE LLEGAR TU TRANSFORMACION NO IMPORTA CUANTAS VECES TE HAYAS ROTO EN SUS MANOS, VOLVERÁ A COMENZAR CONTIGO.
Jeremías 18:(RVC)
1 La palabra del Señor vino a mí, Jeremías, y me dijo:
2 «Levántate y ve a la casa del alfarero. Allí te daré un mensaje.»
3 Yo me dirigí a la casa del alfarero, y lo encontré trabajando sobre el torno. 4 La vasija de barro que él hacía se deshizo en su mano, así que él volvió a hacer otra vasija, tal y como él quería hacerla. 5 Entonces la palabra del Señor vino a mí, y me dijo:
6 «Casa de Israel, ¿acaso no puedo yo hacer con ustedes lo mismo que hace este alfarero? Ustedes, casa de Israel, son en mi mano como el barro en la mano del alfarero.
—Palabra del Señor.
7 »En cualquier momento puedo decir, de algún pueblo o reino, que lo voy a arrancar, derribar, o destruir. 8 Pero si ese pueblo o reino se aparta de su maldad, contra la cual hablé, yo desistiré del daño que había pensado hacerles.
9 »En cualquier momento puedo también decir, de algún pueblo o reino, que lo voy a edificar y plantar. 10 Pero si ese pueblo o reino hace lo malo ante mis ojos, y no me obedece, yo dejaré de hacerles el bien que había pensado hacerles.