Aléhate de los tercos que no quieren cambiar. Desde de hoy aleja de tu vida toda persona que no quiera cambiar, pero intenta robar tu tiempo y tu energía. Se libre de toda persona terca y rebelde que te quiera influenciar. Nehemías 9:29 dice: “Les advertiste que volvieran a tu ley, pero ellos actuaron con soberbia y no obedecieron tus mandamientos. Pecaron contra tus normas, que dan vida a quien las obedece. En su rebeldía, te rechazaron; fueron tercos y no quisieron escuchar”.

A menudo tenemos una buena disposición para ayudar y hacemos cosas para poder llevar las cargas de otros prestandoles dinero, escuchando sus problemas y tratando de hacerlos sentir bien. Pero sucede que pasa el tiempo y nos damos cuenta que algunas personas parece que nunca salen de sus problemas y siempre están con algún nuevo lamento. Debemos detectar cuando se vuelven tercas y controladoras teniendo el único fin de utilizar nuestra buena disposición y nuestros recursos. Hay quienes comenzarán a cambiar con nuestra ayuda, pero otros seguirán tomando malas decisiones y metiéndose en problemas. Deja de perder tu tiempo con ellas, porque son rebeldes y no desean cambiar. Con respeto y amabilidad corta con este tipo de situación y no permitas que te manejen con la culpabilidad. Tu destino es demasiado grande para estancarte en los caprichos de otros.

Hagamos esta oración: “Corto en el nombre de Jesús con todo yugo de manipulación que otras personas han puesto sobre mi. Desato mi espíritu para ser libre y dejar de perder mis energías y recursos en personas tercas y rebeldes, declaro que ninguna persona me detendrá en el nombre de Jesús. Amén”.